viernes, 25 de octubre de 2024

La mariposa...

Siempre he sido una persona a la que le gusta aprender, y estar continuamente creciendo interiormente, nutriéndome de conocimientos y de aprendizajes, para intentar ser siempre una mejor versión de mí misma. No compararme con otras personas, pues cada una tiene su propia evolución y su propio camino que la ha llevado a ser como es ahora.

Por eso, desde hace un tiempo, y buscando un animal que pueda representar esta parte de mí, encontré la mariposa. Para mí es símbolo de crecimiento y evolución personal, pues cada una se toma su tiempo para convertirse desde ser un gusano hasta una mariposa.

Con el tiempo nos salen alas, que nos permiten evolucionar e ir creciendo a lo que queramos ser.

Soy león. Soy búho. Soy mariposa.

Fortaleza y valentía. Sabiduría y conocimiento. Crecimiento y evolución.

jueves, 15 de agosto de 2024

El búho y el león...

Hace unos años comencé a ir a una psicóloga. Los motivos fueron varios, entre los que se encontraba el hecho de no saber reconocer ni poner en valor lo que soy y lo que hago. Ponerme siempre trabas a la hora, por ejemplo, de buscar un trabajo. Ninguna oferta era para mí, siempre ponía alguna pega: es que no tengo la experiencia, es que yo no sé tanto de esto, es que yo esto no lo sé hacer… Vamos, lo que hacía era constantemente ponerme límites a mí misma y así no avanzaba. Por mucho que otras personas intentaran hacerme ver que yo valía mucho y que yo podía hacerlo, allí estaba yo, poniendo un muro entre lo que quería y yo, porque no me sentía capaz, porque me sentía pequeña, porque no valoraba lo que tengo y lo que soy, y lo que puedo aportar.

Fueron muchos años así, autosaboteándome, diciendo que yo no podía, que no iba a llegar a ningún sitio. Eso simplemente eran voces del pasado que resonaban y aún siguen resonando en mi cabeza, cada vez menos. Yo me encargaré de ello.

Y un día, de repente, me sentí llena de fuerza, de confianza, de una energía especial. Después de un largo proceso, me siento llena, con sensación de que ahora viene algo bueno, de que yo puedo, de que voy a conseguir todo lo que quiera y me proponga, que puedo y siempre he podido, pero no lo veía, y qué duro era. Pero ahora tengo la fuerza para ir hacia delante, a no conformarme con lo que tengo, a tener metas y conseguirlas, porque PUEDO Y LO HARÉ.

Creo que todo esto es fruto de un largo proceso del que comienzo a ver la luz, en el que tengo que seguir luchando, pero esta vez con ganas, con confianza en mí, con mi apoyo y el de muchas personas que están y han estado a mi lado. Además, ahora me encuentro en un momento en que me siento plena. He coincidido con personas maravillosas, que han sabido verme a mí, lo que valgo, por encima de cualquier juicio, están ahí apoyándome y confiando en mí, y eso me da fuerza para seguir luchando y seguir hacia adelante, creciendo y aprendiendo siempre. Me siento, incluso, muchas veces, admirada como nunca antes. Han visto la luz que hay en mí y que tanto me ha costado ver. Porque a veces nos empeñamos en sólo ser luz para otros, mientras que por dentro nos quedamos a oscuras. En esta época que está comenzando toca brillar, hacia fuera pero también hacia dentro. Yo me hago falta, yo puedo, y siento una energía que me llena y me empuja a seguir hacia adelante. No sé qué nombre ponerle, si es destino, si es magia, o simplemente, que ahora es mi momento, y ahora no habrá quien me pare. Seguramente haya momentos de dudas, pero ahora me siento tan arropada, no solo por otras personas, sino también por mí. Me abrazo, miro al frente y digo: ¡yo puedo!

Ahora es mi momento. Voy a brillar. Voy a triunfar. Lo voy a conseguir.

Gracias, gracias infinitas a quien ha estado, está y estará en este proceso, cada aportación es importante. Hay personas guía, personas inspiradoras, personas maravillosas, personas que son luz, de las que nunca debemos alejarnos. Y ahora tengo mi propio apoyo, una fuerza interior que me empuja y me anima a conseguirlo. Así lo siento y así será.

No quiero terminar esta reflexión sin antes mencionar, no únicamente a personas que están, sino a personas que no están físicamente, pero que también son parte esencial de este proceso, personas que ya no están, pero que están, las siento y es algo maravilloso. Están aquí de alguna manera: mi padre, mis abuelos maternos y mi tía paterna. Sé que siempre me han acompañado y están cuidándome de alguna forma. Gracias también.

Nunca me he sentido una persona importante, pero últimamente he coincidido con personas con un alma y un corazón que, apenas sin conocerme, han sabido ver en mí cosas que yo nunca había visto, o al menos no sabía verlo. Y es emocionante sentirme admirada y valorada de esta manera. Me siento plena en este momento de mi vida, gracias a tantas personas especiales y maravillosas que están en ella, que me han ayudado a crecer y, sobre todo, a confiar en mí misma. 

Un último apunte. Siempre me he identificado con un búho, porque para mí representan la sabiduría y el conocimiento. Me identifica porque soy una persona a la que le gusta aprender continuamente y seguir nutriéndome de conocimiento y aprendizaje, pues quiero crecer siempre. Pero últimamente, también ha aparecido por aquí un león. Una muestra de valentía, de fuerza, de protección, de personalidad auténtica. Así que me quedo con los dos: un búho sabio y un león fuerte. Ambas cosas necesarias en la vida.

Que venga lo que tenga que venir, que toca rugir y conseguir todas las metas que quiera. Me siento con fuerza, con energía, con TODO.

Gracias SIEMPRE.

lunes, 11 de marzo de 2024

El valor de expresarse

Personalmente, siempre me ha pasado que cuando estoy pasando malos días o malas épocas, me cuesta mucho expresar todo lo que siento, tengo que darle muchas vueltas para poder decirlo de manera que se entienda, cuando a veces, en mi cabeza solo hay un conjunto de pensamientos dando vueltas y vueltas.

Si es que llego a expresarlo (me cuesta mucho, pero ya estoy trabajando en ello), intento tenerlo lo más claro posible para que la persona que me está escuchando lo pueda llegar a entender.

El otro día, después de mucho tiempo sintiéndome desganada, desmotivada y después de darle muchísimas vueltas en mi cabeza, decidí compartirlo, y la sensación fue increíble, porque cuando exteriorizas tus pensamientos, sentimientos o emociones, sientes un gran alivio, y algo más que a mí me ocurrió fue que, una vez fuera de mi cabeza esos pensamientos, ves la situación desde otra perspectiva, de manera más objetiva, entonces cambia la forma de verlo, ya que muchas veces yo suelo darle mil vueltas a todo a ver si lo puedo solucionar, exigiéndome resolverlo lo antes posible, generándome aún más malestar.

La sensación fue que realmente toda esa mezcla de pensamientos que tenía era mayor en mi cabeza que cuando lo logré expresar y, por otra parte, pude ver la situación desde otra perspectiva y así realmente pude pensar en qué podía hacer o entender por qué me sentía así.

El aprendizaje que me llevo de todo esto es que tengo que permitirme sentirme mal algunos días, que no puedo resolverlo todo yo sola, y que muchas veces tengo que exteriorizar lo que siento para ver las cosas desde fuera, de manera objetiva para poder darle una solución o para entender el por qué de lo que me pasa.

miércoles, 6 de marzo de 2024

Bienvenida de nuevo

 ¡Hola de nuevo!

Sabía que hacía tiempo que no publicaba nada, pero no que fuera tanto.

En todo este tiempo me han pasado muchísimas cosas, pero perdí la costumbre de seguir escribiendo para publicarlo aquí.

He aprendido muchas cosas, las cuales iré compartiendo poco a poco para dosificar las publicaciones y no abarrotar esto de información.

Un placer estar por aquí de nuevo.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Lo bonito de la vida

Lo bonito de la vida es compartir momentos junto a las personas que nos quieren. Esos momentos de tomar algo, hablar o, simplemente, estar ahí cuando lo necesitan o lo necesitamos.

Eso es lo que vale. La felicidad está en las cosas pequeñas, nunca lo olvides.

martes, 20 de junio de 2017

Pensamientos positivos para el día a día

1. Ser feliz en cada momento.
2. Disfrutar de los pequeños detalles.
3. Sonreír siempre.
4. Pensar que somos personas únicas y especiales.
5. Sentirnos bien con nosotros mismos.
6. Sentirnos capaces de todo lo que nos propongamos.
7. Sentirnos alguien importante.
8. Amar quienes somos.
9. Hacer que cada día sea un gran día.
10. Sentirnos afortunados por lo que tenemos y a quienes tenemos.
11. Pensar que tenemos muchas cualidades positivas.
12. Amar a quienes están a nuestro alrededor.
13. No enfadarse por algo que no sea realmente importante.
14. Dar gracias cada mañana por un nuevo día de vida.
15. Ser agradecido por las cosas que tenemos.
16. Ser sinceros con lo que pensamos, sentimos y hacemos.
17. Vivir con alegría.
18. No guardar rencor, no sirve para nada.
19. Perdonar y pedir perdón.
20. Aprender de los errores y crecer.
21. Hacer las cosas con amor.

martes, 15 de noviembre de 2016

El valor de lo que haces..

Muchas veces, valoramos nuestro trabajo según opinen otras personas. Yo siempre he dicho que cada persona tiene su opinión y no todas coinciden siempre, además una opinión no es una verdad suprema. Todos nos equivocamos, todos cometemos errores, y es cierto que algunas personas saben hacer mejor una cosa que nosotros, pero es que cada uno de nosotros tenemos un don, algo que se nos da bien. Tenemos que valorar lo que hacemos, sobre todo cuando tiene un aprendizaje para nosotros.

La mejor recompensa siempre será hacer aquello que te gusta, porque la satisfacción y el crecimiento personal no lo paga nada en el mundo.

jueves, 2 de junio de 2016

Sonríe!

Sacar lo positivo de todas las experiencias que tengamos, sean malas o buenas.
Disfrutar de la vida y sonreír siempre.

lunes, 30 de noviembre de 2015

La Felicidad

Reflexión:
Si hay algo que muchas personas desean tener en la vida es la felicidad. Pero, ¿qué es la felicidad? ¿dónde la buscamos? ¿qué nos da felicidad? ¿somos felices?

domingo, 28 de junio de 2015

Decir "Te Quiero"

Fíjate, simplemente, para decir “te quiero” sólo tendrías que leer el título de este capítulo. Es muy sencillo. Es fácil decirlo, si solemos hacerlo a menudo. Pero, ¿y sentirlo? 

Para mí, decir “te quiero” se convirtió hace unos meses en un reto, porque pocas veces antes lo había hecho. Aunque eso no quiere decir que no lo sintiera. Muchas veces lo he sentido y me ha costado mucho manifestarlo. 

Decir “te quiero” no es sólo juntar un par de letras y escribirlo o verbalizarlo. Cuando se dice “te quiero” tiene que salir de tu alma, sentir lo que estamos diciendo, además acompañarlo con gestos y acciones cotidianas. ¿De qué vale decir que vamos a coger para el callejón de la derecha si en realidad seguimos yendo de frente? ¿De qué vale decir “te quiero”, si no lo demostramos con un beso, un abrazo, o simplemente, escuchando o prestando atención? 

Para decir “te quiero”, en primer lugar hemos de sentirlo y ya luego pues lo decimos, y si nos cuesta decir estas dos palabras, hay otras muchas formas de demostrarlo: dar un abrazo, llamar de vez en cuando, preocuparte por esa persona, consolar en momentos tristes o, sencillamente, escuchar lo que esa persona tiene que decirnos, sin sentirse juzgada. 

Formas de decir “te quiero” hay muchas, pero lo más importante es que tienen que surgir de nuestro corazón y sentirlas, porque sino será algo vacío. 

Sentir, decir, demostrar… un “te quiero”.