Hace unos años comencé a ir a una psicóloga. Los motivos fueron varios, entre los que se encontraba el hecho de no saber reconocer ni poner en valor lo que soy y lo que hago. Ponerme siempre trabas a la hora, por ejemplo, de buscar un trabajo. Ninguna oferta era para mí, siempre ponía alguna pega: es que no tengo la experiencia, es que yo no sé tanto de esto, es que yo esto no lo sé hacer… Vamos, lo que hacía era constantemente ponerme límites a mí misma y así no avanzaba. Por mucho que otras personas intentaran hacerme ver que yo valía mucho y que yo podía hacerlo, allí estaba yo, poniendo un muro entre lo que quería y yo, porque no me sentía capaz, porque me sentía pequeña, porque no valoraba lo que tengo y lo que soy, y lo que puedo aportar.
Fueron muchos años así, autosaboteándome, diciendo que yo no podía, que no iba a llegar a ningún sitio. Eso simplemente eran voces del pasado que resonaban y aún siguen resonando en mi cabeza, cada vez menos. Yo me encargaré de ello.
Y un día, de repente, me sentí llena de fuerza, de confianza, de una energía especial. Después de un largo proceso, me siento llena, con sensación de que ahora viene algo bueno, de que yo puedo, de que voy a conseguir todo lo que quiera y me proponga, que puedo y siempre he podido, pero no lo veía, y qué duro era. Pero ahora tengo la fuerza para ir hacia delante, a no conformarme con lo que tengo, a tener metas y conseguirlas, porque PUEDO Y LO HARÉ.
Creo que todo esto es fruto de un largo proceso del que comienzo a ver la luz, en el que tengo que seguir luchando, pero esta vez con ganas, con confianza en mí, con mi apoyo y el de muchas personas que están y han estado a mi lado. Además, ahora me encuentro en un momento en que me siento plena. He coincidido con personas maravillosas, que han sabido verme a mí, lo que valgo, por encima de cualquier juicio, están ahí apoyándome y confiando en mí, y eso me da fuerza para seguir luchando y seguir hacia adelante, creciendo y aprendiendo siempre. Me siento, incluso, muchas veces, admirada como nunca antes. Han visto la luz que hay en mí y que tanto me ha costado ver. Porque a veces nos empeñamos en sólo ser luz para otros, mientras que por dentro nos quedamos a oscuras. En esta época que está comenzando toca brillar, hacia fuera pero también hacia dentro. Yo me hago falta, yo puedo, y siento una energía que me llena y me empuja a seguir hacia adelante. No sé qué nombre ponerle, si es destino, si es magia, o simplemente, que ahora es mi momento, y ahora no habrá quien me pare. Seguramente haya momentos de dudas, pero ahora me siento tan arropada, no solo por otras personas, sino también por mí. Me abrazo, miro al frente y digo: ¡yo puedo!
Ahora es mi momento. Voy a brillar. Voy a triunfar. Lo voy a conseguir.
Gracias, gracias infinitas a quien ha estado, está y estará en este proceso, cada aportación es importante. Hay personas guía, personas inspiradoras, personas maravillosas, personas que son luz, de las que nunca debemos alejarnos. Y ahora tengo mi propio apoyo, una fuerza interior que me empuja y me anima a conseguirlo. Así lo siento y así será.
No quiero terminar esta reflexión sin antes mencionar, no únicamente a personas que están, sino a personas que no están físicamente, pero que también son parte esencial de este proceso, personas que ya no están, pero que están, las siento y es algo maravilloso. Están aquí de alguna manera: mi padre, mis abuelos maternos y mi tía paterna. Sé que siempre me han acompañado y están cuidándome de alguna forma. Gracias también.
Nunca me he sentido una persona importante, pero últimamente he coincidido con personas con un alma y un corazón que, apenas sin conocerme, han sabido ver en mí cosas que yo nunca había visto, o al menos no sabía verlo. Y es emocionante sentirme admirada y valorada de esta manera. Me siento plena en este momento de mi vida, gracias a tantas personas especiales y maravillosas que están en ella, que me han ayudado a crecer y, sobre todo, a confiar en mí misma.
Un último apunte. Siempre me he identificado con un búho, porque para mí representan la sabiduría y el conocimiento. Me identifica porque soy una persona a la que le gusta aprender continuamente y seguir nutriéndome de conocimiento y aprendizaje, pues quiero crecer siempre. Pero últimamente, también ha aparecido por aquí un león. Una muestra de valentía, de fuerza, de protección, de personalidad auténtica. Así que me quedo con los dos: un búho sabio y un león fuerte. Ambas cosas necesarias en la vida.
Que venga lo que tenga que venir, que toca rugir y conseguir todas las metas que quiera. Me siento con fuerza, con energía, con TODO.
Gracias SIEMPRE.