domingo, 13 de marzo de 2011

Tarde de tormenta

Ella miraba a través de su ventana y veía unas gotas de agua que caían. Pensaba que llovía. Había nubes grises en el cielo y el viento sacudía fuertemente las ramas de las palmeras y de los árboles que rodeaban su casa. Era una tormenta anunciada desde hace días. Poco tiempo después se dio cuenta de que no estaba lloviendo y que sólo eran unas gotas que el viento hizo caer desde lo alto de su azotea, que quedaban de la lluvia que hacía unas horas había caído. Por ello aprendió una cosa: más allá de lo que veían sus ojos, existía una realidad que ella misma no quería ver. Es por ello que, muchas veces, nos quedamos mirando lo que hay delante de nuestros ojos sin saber que más a lo lejos hay una realidad esperando que la veas, que la sientas y que la comprendas.

 

1 comentario:

  1. Si aunque es bonito pensar y reflexionar sobre las cosas de la vida, siempre lo importante es ponerlo en práctica y actuar.

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