Cuando la tristeza te llene,
y llorar te apetezca,
recuerda que yo estoy aquí
para que llores y consolarte.
Si no encuentras alegría
en alguno de tus días,
recuerda que, al menos una persona,
te ofrecerá su sonrisa.
Cuando quieras hablar
o en silencio estar,
yo estoy aquí para consolarte
o para que puedas callar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario