domingo, 22 de mayo de 2011

Recuerda siempre...

Cuando la tristeza te llene,
y llorar te apetezca,
recuerda que yo estoy aquí
para que llores y consolarte.

Si no encuentras alegría
en alguno de tus días,
recuerda que, al menos una persona,
te ofrecerá su sonrisa.

Cuando quieras hablar
o en silencio estar,
yo estoy aquí para consolarte
o para que puedas callar.

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