En estos días he estado pensando en mis “amistades” que algún día creí verdaderas.
Recuerdo mis esfuerzos por caer bien, porque me entregaran su confianza aquellas personas en quienes confiaba. Esfuerzo de nada.
Todo esto me ha llevado a pensar que aquellas personas que llegan a tu vida para quedarse, se comprueban con el tiempo, y aquellas que se van por otro camino, no merecieron tu amistad.
Pero esto no es nada malo. De todas las cosas negativas que puedan pasarme, siempre aprendo algo positivo. Aunque sea pequeño, aunque cueste verlo, pero lo hay. Y con eso es con lo que me quedo, con ese pequeño grano de arena en medio de un gran desierto, con esa gota de agua en medio de un enorme océano. Por mínimo que sea, para alimentar el alma lentamente con lo positivo, no cargarla bruscamente con lo negativo.
Aprendiendo, y siempre aprendiendo, para renacer y crecer. Para vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario